10 de junio de 2017

Porque aprendí que lo urgente no siempre es lo importante

Hace mucho que no escribo, perdonar mi falta de tiempo; me sobran proyectos, trabajo y "cosas del día a día" en esta nueva etapa de padre, para tan pocas horas al día.

Esta entrada correspondería al pasado 18 mayo, pero lo importante es que aparezca en este blog, en el que plasmo parte de mi vida, unas veces peco por exceso y otras por defecto, pero lo importante es darle continuidad, hoy en día que la inmediatez de subir una foto a Instagram, un comentario en Facebook o un "mensajito" en Twitter, es más cómodo que sentarse a escribir en el blog.

La imagen creo que resume 18 años junto a aquella persona que me soporta en mis días malos, me aguanta en los buenos y, lo más importante, me apoya en mis locuras del día a día.


23 de marzo de 2017

¡Por fin!

Por fin, en términos tecnológicos, tengo una conexión de esta era.


He pasado de mi triste conexión ADSL.


A una flamante línea de fibra.

Aún no me lo creo xD

Nueva vida en el hogar, ¿dulce hogar?

Sé que hace mucho, mucho tiempo, que no actualizo esto como es debido. Algunos ya sabéis los motivos y, los pocos que no, os quedará claro con esta entrada y sucesivas.
Allá por noviembre del año pasado, os comentaba que abandonaba "la cueva", ese sitio lúgubre y sombrío en el que he pasado muchas horas trabajando bajo la luz de la bombilla en el proyecto de la SR y os daba un apunte del motivo de dicho traslado.

Pues ahora es el momento de hacer un resumen, espero que rápido, hasta casi el día de hoy.

Hace unos dos años, echamos el ojo a una modesta casa adosada para, esperemos, realizar la última mudanza de nuestras vidas. Digo esperemos porque es un alquiler con opción a compra y, si todo va bien, culminará en esta en un par de años.
Después de ir a ver la casa, ver las posibilidades de la misma (sabéis que yo soy muy de recuperar viejas glorias) y, lo más importante, negociar precios y cerrarlos por escrito; tocaba esperar a poder ocupar la vivienda. Por motivos que no vienen al caso, esto se alargó hasta agosto del año pasado, que nos avisaron con 10 días de antelación que nos podíamos mudar. Aquí viene el motivo de mi "dejadez" de todo lo demás.

Antes de aventurarme en lo que se avecina, os presento lo que se convertirá en mi hogar. Anticipo que la calidad de las fotos no es muy buena y que las "panorámicas" hacen perspectivas muy raras en sitios cerrados y pequeños, pero confío en que sabréis perdonarme y os hacéis a la idea de las habitaciones.












Aparentemente la casa no estaba mal, pero ahora llega el momento de "meterle mano" para ponerla a mi gusto.
Lo primero iba a ser limpiar el garaje y darle una mano de pintura para así poder empezar a mover trastos.
¿Os habréis fijado que había un mueble en la esquina?, no es que los dueños sean muy majos y nos lo dejaran para nuestro disfrute - primer pensamiento que tuve -. 




No, es para tapar lo que escondía detrás de él.
Tras el descubrimiento, metes la espátula para quitar la pintura de la humedad y, ¡sorpresa! 





Toca picar la pared entera y repararla para eliminar las humedades, el moho y las decenas de "cadáveres" de cucarachas, ratas y otros insectos no tan muertos.



La reparación inesperada me retrasó unos días valiosos, por lo que para maximizar mi tiempo - mis vacaciones para la mudanza eran escasas -, improvisé el dormitorio y el comedor para "sobrevivir".



Tras dejar el garaje listo para pintura, tocaba seguir descubriendo sorpresas.




Como tapar una antigua instalación de aire acondicionado a base de poliespan y capas de pintura plástica o cuatro cables de teléfono.



Un premarco de puerta totalmente fuera de su sitio, lo que hacía que la puerta no cerrase por más de un centímetro.






O grietas ocultas por la pintura que escondían desconchones de dimensiones inimaginables.


Como podéis ver he estado muy ocupado arreglando todo esto o limpiando la cocina "churripuerca", que aparentaba estar limpia.

Después de realizar las reparaciones más urgentes y de una mano de pintura, tocaba que la casa empezara a ser un hogar y cambiar mi "suite" y "comedor de lujo", por algo habitable y que pudiéramos disfrutar mi pareja, Shira y yo.





Tocaba montar muebles e ir llenando las estancias con ellos, lo de colocar los cacharros dentro de los muebles es aún una tarea semipendiente.



Se puede decir que ya estábamos en el hogar, como aventura el felpudo de la futura "CUEVA" y sí, va con mayúsculas. Y que Shira ya encontró su sitio.






El siguiente paso era mejorar un poco pequeños aspectos, como la iluminación, soy muy proLED y procurar tapar agujeros negros de la eficiencia energética. A si que lo primero ha sido aislar los cajones de las persianas.  O sustituir la salida de gases del termo.



Os habréis dado cuenta, que aún no he mostrado el exterior y sí, es por un motivo. También había que hacer reparaciones, como eliminar grietas, reparar la junta de dilatación con la casa contigua o eliminar el moho de las paredes del patio trasero.







Tras una semana intensa, daba las reparaciones "gordas" por terminadas; pero no iba a ser tan sencillo.




Después de una de las lluvias torrenciales de principios de año, salió una filtración en el garaje que reventó el mortero que había dado en la dichosa pared que reparé. Todo fruto de un arriate con "fuente" incorporada, invento genial del dueño.







Aprovechando tres días sin lluvia, era hora de picar para ver que me encontraba y, como no, era peor de lo que me esperaba. 
Terminé sacando una espuerta llena de agua directamente con la pala. La inclinación del pavimento iba hacia el muro de la casa, dónde había un tubo de pvc que traspasaba el muro hasta el garaje, taponado con un trapo - muy profesional -.



Una vez evaluada la gravedad del "invento", sólo quedaba realizar la reparación pertinente, dando una inclinación más lógica al pavimento y saneando la pared interior. Y ni que decir tiene que eliminando el tubo absurdo que atravesaba la pared.


Como anécdota, en un viaje con una espuerta llena, al pisar uno de los escalones del acceso al garaje, este se soltó por una de las soldaduras. Sí, "pá habernos matao". Menos mal que mi compi Manuel estaba ahí para traer su inverter y hacer una reparación de urgencia al peldaño maldito.






En el transcurso de todo esto, como soy muy de recuperar y muy poco de tirar, decidí dar una nueva vida al farolillo exterior de la entrada, que daba "asquete", una vieja silla del Ikea donada, una cómoda y mesilla viejas bastante maltratadas por el uso, el paso del tiempo y de los primeros dientes de Shira.





El resultado, creo que más que suficiente.
Y sí, aumentamos la familia.


Hace menos de un mes dimos la bienvenida a esta familia a Lucía. Por lo que ya sabéis y os imagináis los motivos de tanta desinformación.


Hogar nuevo, miembro de la familia nuevo y, por qué no, una nueva vida con un prometedor futuro que tenemos que seguir construyendo y disfrutando.

Sin querer cansar más de lo habitual, ahora ya sí que me despido hasta la próxima entrada, entre biberones y pañales.